Nº 014 Edición

·04· Cultura visual

Nadie audita las reglas del deporte. Son diseño igual.

Gabriel Fontana y Amanda Pinatih convirtieron el Nieuwe Instituut en un bar deportivo con tres deportes donde los equipos cambian a mitad de partido.

· Redacción EC
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Auditamos edificios, sillas y espacios públicos con una exigencia que nunca le aplicamos a las canchas. Estadios, camisetas, marcadores y reglamentos también son objetos diseñados: los heredamos, jugamos con ellos y casi nunca preguntamos qué valores reproducen. Esa es la premisa de SIDELINED: A Space to Rethink Togetherness, el proyecto del diseñador social Gabriel Fontana con la curadora Amanda Pinatih que ocupa el Dek del Nieuwe Instituut de Rotterdam desde el 10 de julio y hasta el 31 de enero de 2027, con entrada gratuita (Architectuur.nl).

No es un ensayo sobre el tema: son tres deportes de equipo que se juegan. Multiform, Anonymous Allyship y Fluid Field cambian una variable que nadie mira — los uniformes se transforman durante el partido, los equipos no son fijos y las canchas mutan de forma (designboom). Rotterdam es la tercera parada: antes pasó por el Pabellón de los Países Bajos en la Bienal de Arquitectura de Venecia 2025 y por el festival Concéntrico, en Logroño.

Por qué importa

El movimiento intelectual del proyecto es simple y difícil de deshacer: una vez que ves la camiseta, la cancha y el marcador como decisiones de diseño, quedan expuestos a las mismas preguntas que le hacemos a cualquier objeto — para quién se hizo, a quién incluye, cómo funcionaría distinto. Y no es una discusión abstracta. En el ámbito del diseño de identidad deportiva solemos discutir escudos y tipografías —como cuando el Deportivo revisó su identidad visual o el Sporting volvió a su escudo de 1945—, pero el sistema que produce ganadores y perdedores está una capa más abajo, en las reglas, y ahí casi no hay trabajo de diseño.

Lo que hace que SIDELINED no sea utopismo es que no elimina la competencia: la redirige. Los equipos se rearman a mitad de partido, así que nadie sostiene mucho tiempo la identidad de “rival” o de “aliado”. La incertidumbre se vuelve parte del diseño y los jugadores pasan menos tiempo intentando ganar que aprendiendo a navegar una situación desconocida en conjunto. Para cualquiera que diseñe rankings, niveles, badges o leaderboards, esa distinción —redirigir en vez de eliminar la métrica— es la parte transferible del proyecto.

Un grupo de personas con petos claros juega uno de los deportes diseñados por Gabriel Fontana sobre una cancha exterior con líneas verde flúor pintadas encima del marcado original.

Uno de los deportes de Fontana en juego: líneas nuevas pintadas sobre una cancha existente, petos que cambian de color a mitad de partido. Imagen: Sara Cuerdo · vía designboom.

El bar deportivo —diseñado por Koos Breen y Jeannette Slütter— extiende el argumento a los objetos: una Fluid Foosball Table que reinterpreta el metegol sin equipos fijos y con campo fluido, un periódico deportivo editado para la muestra con entrevistas al Queer Gym Rotterdam y al Sportcafé Costa del Sol —dos lugares reales donde el deporte ya funciona como punto de encuentro—, una obra sonora de Luca Soudant hecha con grabaciones del Trans* Pride Berlin de 2022, y un montaje de Alice Wong sobre el deporte como espacio de resistencia política. Hasta la vitrina de trofeos está rediseñada: los premios se entregan por colaboración, improvisación y cuidado. La pregunta que propone la muestra no es si ganaste, sino cómo elegiste jugar.

Cada sede reescribe el proyecto. En Venecia fue un bar deportivo dentro del pabellón; en Logroño salió al Parque Gallarza con talleres donde estudiantes rediseñaron canchas e inventaron reglas; en Rotterdam es un espacio público gratuito que se va a ir modificando durante seis meses de programación. La adaptabilidad no es una anécdota del montaje: es lo que la tesis exige.

Movimientos

  1. Esta semana, elegí un sistema de reglas de tu producto y preguntá a quién deja afuera. Rankings, leaderboards, badges, niveles: son la versión digital del marcador. Fontana no eliminó la competencia, redirigió la atención — probá esa distinción en una feature antes de borrar la métrica entera.
  2. Antes del próximo sprint, jugá el sistema en vez de revisarlo. El hallazgo de Disegno llegó jugando Multiform cuatro rondas, no leyendo su reglamento. Convertí el flujo que estás por lanzar en algo jugable durante veinte minutos con el equipo y anotá en qué momento alguien se siente afuera.
  3. En el siguiente encargo público o educativo, escribí la iteración local en el contrato. SIDELINED cambia en cada sede porque así está pactado: bar en Venecia, talleres con escuelas en Logroño, espacio libre en Rotterdam. Si tu proyecto va a itinerar, esa cláusula define si podrás adaptarlo o tendrás que repetirlo.

Qué seguir mirando

Un proyecto que se juega tiene una prueba distinta a la de una exposición que se mira: la de salir del museo.

  • ¿Los deportes de Fontana entran a clases de educación física reales más allá de los talleres de Concéntrico?
  • ¿El Nieuwe Instituut publica algún registro de participación al cierre en enero de 2027, o el proyecto se evalúa solo cualitativamente?
  • ¿Aparece un club, una federación o una marca deportiva dispuesta a probar reglas fluidas en competencia real — y qué pasa con los patrocinios cuando no hay un ganador único?
  • ¿La lectura “el deporte es un sistema diseñado” llega al producto digital, donde las mecánicas de competencia se despliegan a escala de millones sin ninguna auditoría?