Nº 014 Edición
·02· Tendencias
En el Franz Mayer, diseñar dejó de ser una decisión solo humana
Primera muestra mexicana de biodiseño: 74 obras de 67 artistas que borran la frontera entre arte popular y diseño contemporáneo. Cierra el 11 de octubre.
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Lo nuevo
La pregunta que organiza Biodiseño MX: Territorios vivos no es qué materiales usar, sino quién diseña. En el Museo Franz Mayer del Centro Histórico de la Ciudad de México hay 74 obras —más dos gráficos, ocho fotografías y cinco piezas audiovisuales— de 67 artistas, tres de ellos extranjeros, y cuatro colectivos, organizadas en cinco núcleos que llevan nombre de reino biológico —Flora, Fauna, Microbia, Funga y Bioinspiración— y no de disciplina de diseño (a! Diseño, Proceso).
La muestra —curada por Taina Campos, según el museo la primera dedicada al biodiseño en el país— abrió el 28 de mayo y cierra el 11 de octubre. Su llegada a la prensa de diseño internacional a fines de julio (designboom) es lo que la puso en circulación fuera de México, con dos meses de sala todavía por delante.
Por qué importa
Hay una decisión curatorial que vale más que cualquier biomaterial del catálogo: la muestra no separa arte popular de diseño contemporáneo. Están mezclados, y el criterio que los junta es el proceso, no la estética: de dónde viene el material, qué investigación hay detrás, si la especie con la que se trabaja está en riesgo. Eso desarma el reflejo con el que la industria suele tratar el saber ancestral: como referencia visual, como textura, como inspiración. Acá entra como método, con siglos de antigüedad y sin comillas.
La segunda decisión es que el continente aplica la tesis del contenido. La museografía de Manuel Díaz Tufinio convierte el interior del museo en un paisaje montañoso que remite a la topografía mexicana, sin recorrido lineal; los muros llevan recubrimientos de arcilla de Mixterra hechos con tierras oaxaqueñas que regulan temperatura y humedad, y los módulos son paneles New Fibers de LDPE 100% reciclado y reciclable, sacado de residuo posindustrial de cartón laminado — envases de bebidas y de alimentos. Es lo mismo que empieza a pasar con el mobiliario, donde el material dejó de ser acabado y pasó a ser mecanismo: la coherencia se demuestra en cómo está hecha la cosa, no en el cartel que la explica.

El núcleo Microbia es donde el argumento se vuelve literal: cultivos de cianobacterias de la zona lacustre del Valle de México, dinoflagelados de las lagunas de la Costa Chica del Pacífico y levaduras, generando celulosa para textiles, esculturas y mobiliario. El texto de sala lo lleva hasta el final — que somos holobiontes, huésped más microorganismos, y que “la frontera entre ‘yo’ y ‘lx otrx’ se disuelve a nivel biológico”. En sala también hay nombres que ya circulan afuera: Fernando Laposse, Emiliano Godoy, Edith Medina, Javier Senosiain, Resting Reef, junto a diseñadores emergentes y colectivos interdisciplinarios. Y un apartado fotográfico sobre Chinampa Veneta, el proyecto que el INBAL eligió para representar a México en la 19ª Bienal de Arquitectura de Venecia — el mismo circuito por el que LANZA Atelier llegó al Serpentine Pavilion.
Una nota de método: designboom habla de “más de 60 creativos” y Proceso, que cubrió la apertura con la curadora presente, precisa 67 artistas y cuatro colectivos. Nos quedamos con la cifra reporteada en sala.
Movimientos
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Antes del 11 de octubre, andá y llevá al equipo. La muestra cierra ese día y el argumento no se transmite en fotos: el núcleo Microbia y el muro de arcilla oaxaqueña son evidencias materiales que hay que tocar. Es la única exposición del país donde podés comparar sesenta procesos en una tarde.
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Esta semana, rastreá un material de tu último proyecto hasta su origen. El criterio de Campos es explícito: no basta con trabajar un material, hay que entender la investigación detrás y si la especie está en riesgo. Elegí uno, seguilo hasta la especie o el residuo del que viene, y anotá dónde se corta la trazabilidad.
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En el siguiente montaje o stand, aplicá el estándar a la museografía, no solo a las piezas. Paneles de plástico reciclado, recubrimientos de arcilla local, sin recorrido impuesto. Poné ese requisito por escrito en el pliego del próximo evento: es la parte del presupuesto que nadie audita y la que más residuo genera.
Qué seguir mirando
Una primera exposición nacional fija una vara; lo que importa es qué pasa cuando las piezas salen de la sala:
- ¿La muestra itinera después de octubre, o el primer inventario de biodiseño mexicano se queda en la CDMX?
- ¿Alguno de los biomateriales de Funga o Microbia llega a producción comercial en México en los próximos doce meses?
- ¿Aguanta la decisión de no separar arte popular y diseño contemporáneo cuando estas piezas entren a ferias y premios que sí separan las categorías?
- ¿Qué pasa con la atribución y el reparto económico cuando el saber ancestral comunitario entra a un circuito de diseño de autor?