Nº 015 Edición

·03· Cultura visual

La Bauhaus tuvo una escuela. La nueva estética tiene 28 becas de dinero tech.

Patrick Collison y Tyler Cowen repartieron 28 becas de entre USD 5.000 y 250.000 para financiar a quienes quieran definir la estética del siglo XXI.

· Redacción EC
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A fines de diciembre, el CEO de Stripe Patrick Collison y el economista Tyler Cowen publicaron una convocatoria de una página: A Call for New Aesthetics. Buscaban, textualmente, artistas, arquitectos y diseñadores que estuvieran trabajando conscientemente para definir nuevas estéticas. Rango de la beca: “$5k – $250k”. En mayo anunciaron los resultados: 28 becas otorgadas, tras cerrar las solicitudes antes de lo previsto porque llegaron cientos (newaesthetics.art, Marginal Revolution).

Fast Company recién ahora fue a mirar quiénes son y qué están haciendo con la plata (Fast Company, versión en español). La tesis del programa está declarada sin rodeos: si la Bauhaus de 1919 le dio forma al siglo XX, el siglo XXI necesita otra dirección — y hasta ahora “futurista” sigue significando retrofuturista.

Por qué importa

Casi todo el dinero tech que llega a las disciplinas visuales llega en forma de herramienta: un modelo, un plugin, una suscripción. Este programa hace algo distinto y menos comentado: financia dirección estética directamente, sin producto en el medio. La pregunta que abre no es si el gusto se puede comprar —eso es viejo como el mecenazgo— sino quién está sentado en esa mesa ahora, y con qué criterio.

Vale leer la letra chica de la convocatoria, porque contradice la expectativa. El programa se declara neutral respecto al uso de IA y, al mismo tiempo, excluye el trabajo que ya es ubicuo hoy. El filtro no es tecnológico: es de saturación.

Sam Peitz, uno de los becarios, lo escribe así en su propia descripción de proyecto: usamos la IA de maneras que nos aplanan a un denominador común, y él quiere probar las que hacen lo contrario.

Hay un detalle de transparencia que conviene anotar. Collison y Cowen anunciaron 28 becas, y la página pública lista 28 nombres, pero dos de ellos —Luke Burgis y Rui Huang— aparecen sin descripción de proyecto. Los montos individuales tampoco se publican: sabemos el rango, no el reparto. Para un programa cuyo argumento es que hace falta una conversación pública sobre estética, esa opacidad es parte de la historia.

Tarjeta oficial de la convocatoria "A Call for New Aesthetics" con el subtítulo sobre financiar artistas, arquitectos y diseñadores, y una fotografía del edificio de la Bauhaus en Dessau.

La convocatoria pone la referencia en la portada: el edificio de la Bauhaus en Dessau. Imagen: newaesthetics.art.

Leída de corrido, la lista dice algo más interesante que el comunicado. Lo que domina no es la ruptura tecnológica: es la recuperación de oficio.

Kristina Saint hace muebles pensados para durar generaciones. Mark Gorenstein quiere casar la imprenta y la encuadernación tradicionales con desarrollos actuales. Joseph Jutras usa la beca para fundar una academia de arquitectura clásica a tiempo completo. Del lado opuesto hay bastante menos: Robbie Tilton prototipa hardware bajo la idea de “AI First Computers”, y Robin Sloan desarrolla impresos en el borde físico-digital.

El patrón, entonces, no es futurismo. Es restauración con instrumentos nuevos — la misma tensión que atraviesa el debate sobre criterio y producción que dejó el informe de SCAD, y que ya se ve en las salas: el biodiseño mexicano del Franz Mayer ordenó su exposición por reino biológico en vez de por disciplina. Que veintiocho proyectos financiados por capital tech apunten mayoritariamente hacia el oficio contradice lo que promete la convocatoria.

Movimientos

  1. Esta semana, leé las 26 descripciones y clasificalas en dos columnas. Una columna para "recuperación de oficio", otra para "tecnología nueva". El reparto que te dé es un mapa razonable de hacia dónde está apostando el dinero disponible ahora mismo, y toma quince minutos leerlo entero en newaesthetics.art/grants.
  2. Escribí en una frase la tesis estética de tu estudio, antes del próximo pitch. Los becarios se describen en una o dos líneas y ninguna dice "hacemos buen diseño". Si tu estudio no puede completar "estamos trabajando conscientemente para definir…", el problema aparece en la primera pregunta difícil de un cliente.
  3. Antes de tomar el próximo encargo, preguntá de dónde viene el dinero y qué espera a cambio. Acá el financiamiento es explícito y la agenda está publicada, lo que permite discutirla. Cuando no lo está —y en la mayoría de los encargos no lo está—, la agenda igual existe: aparece en el brief, en los referentes y en lo que se aprueba.

Qué seguir mirando

Un programa de becas se juzga por lo que llega a existir, y ninguno de estos proyectos terminó todavía:

  • ¿Hay una segunda ronda, y con qué criterios de selección publicados?
  • ¿Aparece obra terminada y verificable en los próximos doce meses, o el programa queda documentado solo por su convocatoria?
  • ¿Se publican los montos por becario, o el reparto sigue siendo privado?
  • ¿Otros financiadores tech copian el formato —dinero directo a dirección estética, sin producto de por medio— o queda como gesto aislado?